Santa Eulalia de Mérida, virgen y mártir
Eulalia era una muchacha cristiana de Mérida, la antigua Emerita Augusta, capital de la Lusitania romana. Según la tradición tenía unos doce años cuando, hacia el año 304, llegó la persecución del emperador Diocleciano.
Su madre la llevó al campo para protegerla, pero ella se escapó de noche y se presentó ante el magistrado para declarar que era cristiana y que no ofrecería sacrificios a los ídolos. Fue torturada y murió en el fuego. Hacia el año 400 el poeta hispano Prudencio cantó su martirio en un himno: cuenta que de su boca salió volando una paloma blanca y que la nieve cubrió su cuerpo como un manto.
Su culto se extendió pronto por toda Hispania. En Mérida, de la que es patrona, se la venera en la basílica que lleva su nombre, y su devoción es muy viva también en Oviedo, donde se guardan sus reliquias. Hoy se celebra también a Nuestra Señora de Loreto, patrona de la aviación.
Para rezar: Pide valor para decir con sencillez que eres cristiano allí donde cueste hacerlo.