Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia
Catalina Benincasa nació en Siena en 1347, hija de un tintorero y una de las últimas de una familia numerosísima. Desde niña quiso ser toda de Dios. Rechazó casarse y, sin hacerse monja, entró en las Hermanas de la Penitencia de santo Domingo, que vivían en sus propias casas.
Tras unos años de oración y retiro en su habitación, salió a la calle: cuidó a enfermos y apestados, acompañó a condenados a muerte y reconcilió a familias enemistadas. Sin haber estudiado, dictó cientos de cartas y un libro, el Diálogo, y se atrevió a escribir a papas y reyes.
Convenció al papa Gregorio XI para que dejara Aviñón y volviera a Roma, y trabajó hasta el final por la unidad de la Iglesia. Murió en Roma el 29 de abril de 1380, con treinta y tres años. En 1970 fue declarada doctora de la Iglesia y en 1999, patrona de Europa.
Para rezar: Pide por el papa y por la unidad de la Iglesia, como hacía Catalina.