Santos Carlos Luanga y compañeros, mártires
A finales del siglo XIX, los misioneros llegaron a Uganda y muchos jóvenes de la corte del rey Mwanga pidieron el bautismo. El rey empezó a ver a los cristianos como una amenaza, sobre todo porque sus pajes se negaban a sus abusos.
Carlos Luanga, jefe de los pajes, protegía a los muchachos más jóvenes. Cuando estalló la persecución, la noche antes de ser detenidos bautizó a varios catecúmenos, entre ellos a Kizito, de unos catorce años. Los condujeron a Namugongo, y allí, el 3 de junio de 1886, Carlos y muchos compañeros murieron quemados vivos. Ninguno renegó de Cristo.
Con ellos murieron también cristianos anglicanos. San Pablo VI canonizó a veintidós mártires católicos en 1964, y Namugongo es hoy el gran santuario de África.
Para rezar: Pide por los jóvenes que tienen que elegir entre su fe y lo que se les exige.