San José, esposo de la Virgen María
Los evangelios no recogen ni una palabra de José. Cuentan lo que hizo, y eso basta. Era descendiente de David, vivía en Nazaret y trabajaba como artesano. Estaba desposado con María cuando supo que ella esperaba un hijo que no era suyo.
Pensaba separarse de ella en secreto, para no exponerla a la vergüenza, pero un ángel le dijo en sueños que no temiera, porque aquel niño venía del Espíritu Santo. José se despertó e hizo lo que se le había mandado (Mt 1,24). Así siempre: llevó a la familia a Belén, huyó con ella a Egipto y volvió a Nazaret. Enseñó a Jesús su oficio y lo buscó angustiado cuando se quedó en el templo.
Es patrono de la Iglesia universal y de los trabajadores. En España hoy es también el Día del Padre, y muchos se encomiendan a él para tener una buena muerte, porque la tradición cree que murió en brazos de Jesús y de María.
Para rezar: Pide a san José que te enseñe a cumplir en silencio lo que Dios te pide, aunque no lo entiendas del todo.