San Francisco de Borja
Francisco de Borja nació en Gandía en 1510, bisnieto de un papa y de un rey. Fue duque de Gandía, virrey de Cataluña y hombre de confianza del emperador Carlos V. Lo tenía todo.
En 1539 murió la emperatriz Isabel, famosa por su belleza, y a él le tocó acompañar el cuerpo hasta Granada. Al abrir el ataúd y ver el rostro deshecho, tomó una decisión que resume su vida: no servir nunca más a un señor que se le pudiera morir.
Cuando enviudó, entró en la Compañía de Jesús, que acababa de fundar san Ignacio. Renunció a sus títulos, pidió los trabajos más humildes y acabó siendo el tercer general de los jesuitas, a los que dio un gran impulso misionero. Murió en Roma en 1572.
Para rezar: Pregúntate a qué «señores que se pueden morir» sirves tú, y pon hoy a Dios por delante de uno de ellos.