Santa Escolástica, virgen
Escolástica era hermana de san Benito, quizá su gemela, según una antigua tradición. Nacieron en Nursia, en Italia, a finales del siglo V. Consagrada a Dios desde niña, vivió cerca de su hermano cuando él se estableció en Montecassino, al frente de una comunidad de mujeres.
San Gregorio Magno cuenta que se veían una vez al año, en una casa cerca del monasterio, para rezar y hablar de Dios. En la última visita, al caer la tarde, ella le pidió que se quedara hasta el día siguiente. Benito se negó, porque la regla no le permitía pasar la noche fuera. Escolástica se puso a rezar y estalló una tormenta tan fuerte que él no pudo marcharse. Gregorio comenta que pudo más la que más amó.
Tres días después, Benito vio desde su celda subir al cielo el alma de su hermana en forma de paloma. La enterró en el sepulcro que había preparado para sí mismo, donde después descansaron juntos.
Para rezar: Pide a Dios lo que necesitas con la confianza de Escolástica, sabiendo que te ama como un padre.