San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia
Ambrosio nació hacia el año 340 en Tréveris, donde su padre era alto funcionario del Imperio. Estudió leyes en Roma y llegó a gobernador de la región cuya capital era Milán. En el 374, cuando los cristianos de la ciudad discutían con violencia quién sería su nuevo obispo, él acudió a poner orden. La tradición cuenta que entonces una voz gritó «¡Ambrosio, obispo!» y todos lo aclamaron.
Ni siquiera estaba bautizado. En pocos días recibió el bautismo y fue consagrado obispo un 7 de diciembre, y por eso hoy es su fiesta. Repartió sus bienes entre los pobres, estudió a fondo la Escritura y fue un gran predicador. Compuso himnos que todavía se cantan y bautizó a san Agustín en la Pascua del 387.
No se dejó someter por el poder: al emperador Teodosio, tras una matanza en Tesalónica, le exigió penitencia pública, y el emperador la hizo. Murió en el 397.
Para rezar: Pide por los obispos y por quienes tienen autoridad, para que no se callen ante la injusticia.