Santos Pablo Miki y compañeros, mártires
El 5 de febrero de 1597, en una colina de Nagasaki, veintiséis cristianos fueron crucificados por orden de Toyotomi Hideyoshi, que gobernaba Japón y había prohibido la fe cristiana. Eran seis franciscanos, tres jesuitas japoneses y diecisiete laicos japoneses, entre ellos catequistas y tres muchachos de doce a catorce años.
Pablo Miki, hijo de una familia acomodada japonesa, era jesuita y un gran predicador. Desde la cruz habló por última vez a la multitud: dijo que moría por predicar el Evangelio y que perdonaba a quienes habían causado su muerte.
Varios de los franciscanos eran españoles, con san Pedro Bautista al frente, nacido en San Esteban del Valle, Ávila. Otro, san Felipe de Jesús, había nacido en México y es el primer santo mexicano. Todos fueron canonizados por Pío IX en 1862.
Para rezar: Pide por los cristianos perseguidos en Asia y en todo el mundo, y aprende de Pablo Miki a perdonar.