Santa Catalina Labouré, virgen
Catalina nació en 1806 en Fain-lès-Moutiers, en la Borgoña francesa, en una familia de campesinos. Su madre murió cuando ella tenía nueve años, y la tradición cuenta que la niña tomó una imagen de la Virgen y le pidió que fuera su madre. Muy joven llevó el peso de la casa y de la granja.
En 1830 entró en las Hijas de la Caridad de París, y ese mismo año recibió las apariciones de la Virgen que dieron origen a la Medalla Milagrosa. Lo extraordinario vino después: durante más de cuarenta años no le contó a casi nadie que era ella la vidente.
Vivió en un asilo de ancianos de las afueras de París, cuidando a los mayores, atendiendo la portería y el gallinero, sin llamar la atención. Solo poco antes de morir, en 1876, rompió su silencio. Pío XII la canonizó en 1947.
Para rezar: Haz hoy algo bueno sin que nadie lo sepa, y deja que solo lo vea Dios.