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«Guíame, luz amable», de san John Henry Newman

Un poema escrito en un barco sin viento, que solo pide luz para el paso siguiente.

Escrito en el mar el 16 de junio de 1833. Título original: «The Pillar of the Cloud» (La columna de nube).

Newman tenía treinta y dos años, acababa de pasar una enfermedad que casi lo mata y volvía a casa en un barco que no avanzaba. En esa espera escribió tres estrofas que con el tiempo se han cantado en iglesias de todas las confesiones cristianas. No piden ver el camino entero: piden luz para dar un paso. Aquí tienes el original inglés, una traducción hecha para esta página, la historia del poema y algunas maneras de rezar con él.

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El texto en inglés

Lead, Kindly Light, amid the encircling gloom,
Lead Thou me on!
The night is dark, and I am far from home;
Lead Thou me on!
Keep Thou my feet; I do not ask to see
The distant scene: one step enough for me.

I was not ever thus, nor pray’d that Thou
Shouldst lead me on.
I loved to choose and see my path, but now
Lead Thou me on!
I loved the garish day, and, spite of fears,
Pride ruled my will: remember not past years.

So long Thy power hath blest me, sure it still
Will lead me on,
O’er moor and fen, o’er crag and torrent, till
The night is gone;
And with the morn those angel faces smile
Which I have loved long since, and lost awhile.

Nuestra traducción

Hecha directamente del inglés para esta página. Es literal y no intenta conservar la rima:

Guíame, luz amable, en medio de la tiniebla que me rodea:
guíame tú.
La noche es oscura y estoy lejos de casa:
guíame tú.
Guarda mis pasos. No pido ver
el horizonte lejano: un paso me basta.

No fui siempre así, ni rezaba para que tú
me guiaras.
Me gustaba elegir y ver mi camino; pero ahora,
guíame tú.
Amaba el día deslumbrante y, a pesar de los miedos,
el orgullo mandaba en mi voluntad: no recuerdes los años pasados.

Tanto tiempo me ha bendecido tu poder, que sin duda
seguirá guiándome,
por páramos y pantanos, por riscos y torrentes, hasta
que pase la noche;
y con la mañana sonrían esos rostros de ángeles
que amé hace mucho y perdí por un tiempo.

Cuándo y dónde lo escribió

John Henry Newman nació en Londres en 1801. En 1833 era sacerdote anglicano en Oxford y llevaba varios meses de viaje por el Mediterráneo. Decidió volver solo a Sicilia, y allí, en Leonforte, en el interior de la isla, cayó enfermo de unas fiebres que lo tuvieron al borde de la muerte. Durante la enfermedad repetía una frase que luego recordó siempre: que no iba a morir, porque tenía una obra que hacer en Inglaterra.

Cuando pudo viajar, esperó tres semanas en Palermo un barco que lo llevara a casa. Encontró pasaje en un velero cargado de naranjas que iba a Marsella, y el barco se quedó una semana entera sin viento entre Córcega y Cerdeña, en el estrecho de Bonifacio. Allí escribió el poema. Él mismo lo fechó: «En el mar, 16 de junio de 1833».

Llegó a Inglaterra el 9 de julio. Cinco días después, su amigo John Keble predicó en Oxford el sermón que Newman consideró siempre el comienzo del Movimiento de Oxford.

De poema a himno

Se publicó por primera vez en 1834 en la revista British Magazine, y en 1836 en el libro colectivo Lyra Apostolica. Newman lo tituló «The Pillar of the Cloud», la columna de nube: la que, en el libro del Éxodo, guiaba a Israel por el desierto, nube de día y fuego de noche.

La melodía con la que más se canta, Lux Benigna, la compuso John Bacchus Dykes en 1865. Newman fue recibido en la Iglesia católica doce años después de escribir el poema, el 9 de octubre de 1845. Fue creado cardenal en 1879 y murió en 1890. El papa Francisco lo canonizó el 13 de octubre de 2019, y León XIV lo declaró doctor de la Iglesia el 1 de noviembre de 2025. Su memoria se celebra el 9 de octubre.

Qué dice, estrofa a estrofa

Primera: un paso me basta. La palabra que se repite es lead, guíame. No llama a Dios por su nombre, sino «luz amable», y lo que pide es muy poco: no ver «la escena lejana», solo dónde poner el pie. Es la oración de quien ha renunciado a tener el mapa.

Segunda: no fui siempre así. Aquí mira atrás. Antes quería elegir y ver su camino; amaba the garish day, el día chillón, deslumbrante. Reconoce el orgullo sin dramatismo y pide una sola cosa: que no se le tengan en cuenta los años pasados.

Tercera: hasta que pase la noche. La confianza se apoya en la memoria: si hasta ahora me has bendecido, seguirás haciéndolo. Los dos últimos versos, los de los «rostros de ángeles» perdidos por un tiempo, son los más discutidos. Cuando se lo preguntaron, casi cincuenta años después, Newman contestó que un poeta no está obligado a recordar lo que quiso decir. Muchos lectores han visto en ellos a los seres queridos que murieron.

Cómo rezar con él

Cuando tengas que decidir y no veas claro. Es su sitio natural. No pidas la respuesta entera: pide el paso siguiente.

Repite el estribillo. «Guíame tú», tres palabras, tantas veces como haga falta. En inglés son cuatro sílabas: Lead Thou me on.

Rézalo al anochecer. Es un poema de noche que espera la mañana. Va bien con Vísperas o antes de Completas.

Usa la tercera estrofa en un duelo. Por quienes amaste y has perdido «por un tiempo».

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