Inicio › Encender una vela online
Deja tu intención para que otros puedan rezar por ella.
Hay cosas que uno lleva dentro y no sabe a quién contar: un enfermo, un examen, una decisión, un duelo, una alegría que agradecer. En salmodiando.org puedes encender una vela por eso que llevas dentro, y quien pase podrá rezar por ello. Sin nombres.
Gratis y sin registro, en el celular o en la computadora.
En la portada de salmodiando.org hay un velario, como el que hay a la entrada de muchas iglesias. Cada vela encendida es una intención abierta, escrita por alguien, que se queda a la vista durante 48 horas.
No se ve quién la ha encendido. Solo la intención, y cuántas personas han rezado ya por ella.
No hace falta nombre, ni correo, ni cuenta, y la web no ve quién eres. Tu vela no lleva ningún dato tuyo: solo lo que escribes.
Entonces, ¿cómo sabe la web cuál es tu vela? No lo sabe: lo sabe tu celular o tu computadora. Al encenderla, tu dispositivo guarda un código al azar que solo él conoce. Por eso, en tu pantalla, tu vela brilla con un halo y pone «Tu vela», y los demás solo ven una vela más.
Te pido una cosa: no escribas el nombre ni datos de otras personas. Basta con «por mi madre, que está enferma» o «por un amigo que lo está pasando mal». Dios ya sabe de quién hablas.
Si quieres, puedes escribir a quién se la enciendes y dónde: a Jesús, a la Virgen del Carmen, a San Judas Tadeo, en tu parroquia… Lo que escribas se ve junto a tu vela.
Y puedes encenderla en un santuario, aunque no puedas ir: el Pilar, Luján, Guadalupe, Aparecida, la Caridad del Cobre, Lourdes, Fátima y muchos más, cada uno con su fotografía. El día de su fiesta, su santuario se ilumina el primero.
Todas las velas están en la capilla de las velas, en tres pestañas: Santuarios, Tu parroquia o tu santo y Las mías. Y si no sabes por dónde empezar, pulsa «Visita 5 velas»: te lleva de una en una, empezando por las que menos oraciones tienen.
También puedes hacer lo contrario: entrar un momento y rezar por lo que otros han dejado. Tocas una vela, lees la intención y, si rezas por ella, pulsas «Rezo por esta intención». En cada vela se ve cuántas personas han rezado ya por ella, también en la tuya.
Antes de contar tu oración, la app te da unos segundos de silencio: rezar no es pulsar un botón. Después, si quieres, puedes dejarle un gesto de ánimo («No estás solo», «Ánimo», «Te acompaño», «Que Dios te bendiga») o regalarle un versículo. Son frases fijas: nadie puede escribir nada a nadie, y quien encendió la vela las ve sin saber de quién son.
Las velas con un aro punteado son las que todavía no tienen ninguna oración. Y si no tienes tiempo de leerlas una a una, está el botón «Rezar por todas», que empieza por ellas.
Cada noche a las 21:30 es la hora de las velas: rezamos juntos por todas.
Después de rezar por una vela, si quieres, puedes decirle a quien la encendió que no lo dejas solo: «Rezaré por ti cada día mientras arda», «Rezaré un Rosario por ti» o «Te llevaré a misa el domingo». Si eliges rezar cada día, la portada te lo recordará mientras arda. Nadie lo comprueba: queda entre tú y Dios.
Las velas hablan doce idiomas: español, inglés, portugués, francés, italiano, alemán, polaco, rumano, ruso, griego, chino, coreano y filipino. Salen en el idioma de tu celular, y puedes elegir otro.
Los gestos de ánimo son frases fijas, y por eso llegan bien a cualquier idioma: un «Te acompaño» que alguien deja en Manila te llega en español, con el país desde el que rezó, si quiso decirlo. En tu vela verás «Rezan contigo desde México, Filipinas y Brasil». Y si una intención está escrita en otra lengua, debajo tienes «Traducir».
Al encender la tuya, te proponemos rezar por una vela hermana: otra vela, a veces de otro país. Si lo haces, las dos quedan unidas, y quien encendió la otra verá que alguien que también pedía oración ha rezado por ella.
Cada día, tres velas que esperan oración entran en las horas: en Laudes y en Vísperas, al final de las preces; en el Oficio de lectura, antes de la oración; en las demás horas, al final. Son las mismas para quien reza solo y para quien reza en las salas abiertas, con otros. Cada una con su intención y su vela: «He rezado por ti».
Quien la encendió verá, por ejemplo: «Rezada en Vísperas por 5 personas, 3 de ellas en la sala abierta».
Cada vela arde 48 horas, y la tuya la puedes mantener encendida 48 horas más todas las veces que quieras.
¿Y si quiero dar gracias cuando ya se ha apagado? Tu dispositivo guarda tus intenciones de los últimos 30 días. En la capilla, en «Las tuyas», están las que arden y las que ya se apagaron; junto a cada una, «Dar gracias». Se encenderá de nuevo, dorada, y quienes rezaron por ella lo sabrán.
Y si quieres, tu vela dorada puede quedarse 30 días en el espacio para dar gracias, para que quien llegue con miedo vea que la oración acompaña. Solo si tú lo pides: se ven tu intención y tu agradecimiento, nunca tu nombre.
Si usas Salmodiando en más de un aparato y tienes la copia en Google Drive, tus velas te siguen: las que enciendes en el celular son tuyas también en la computadora.
Pedir que recen por uno no es de débiles. Es de personas que saben que no pueden con todo solas, y que se fían de que la oración de otros llega.
Y rezar por un desconocido tiene algo precioso: no sabes quién es, ni dónde vive, ni cómo acabará su historia. Solo sabes que alguien, en algún lugar, necesitaba que rezaras por él hoy. Y lo haces.
Puedes rezar por tu intención con el Rosario, solo o con otros, o entrar en una sala abierta y rezar Laudes, Vísperas o Completas con quien esté. O tomar el relevo un rato en La lámpara, la cadena de oración que no se apaga.
Ver las salas abiertasEs gratis y no pide cuenta, ni correo, ni nombre. Funciona en el navegador del celular y de la computadora, y puedes instalar salmodiando.org en el teléfono para tenerla a un toque.
Si ves una intención que no debería estar ahí (porque ofende o expone a alguien), al abrirla tienes el enlace «Denunciar abuso». Me llega a mí y la reviso.
Y si lo que escribes habla de algo muy duro, la vela se enciende igual y, además, te dejamos los teléfonos de ayuda de tu país, gratuitos y a cualquier hora. No tienes que llevarlo solo.
Otras oraciones para acompañar tu intención: el Ángelus y la Coronilla de la Divina Misericordia.
Actualizado el 27 de septiembre de 2026