La patrona de Chile: un voto en la hora más difícil, un templo en Maipú y un pueblo del desierto que baila para ella.
En Chile, el 16 de julio se nota en todas partes. En Maipú, en las afueras de Santiago, el Templo Votivo se llena desde temprano. En el norte, en medio de la pampa del Tamarugal, el pueblo de La Tirana recibe a una multitud que viene a bailar. Y en muchas casas hay un escapulario del Carmen guardado en un cajón o colgado del cuello. Es la Virgen del Carmen, patrona de Chile.
La devoción a la Virgen del Carmen llegó a Chile en tiempos de la colonia. Pero su historia como patrona del país empieza en las guerras de la independencia.
El 5 de enero de 1817, en Mendoza, antes de cruzar la cordillera, el general José de San Martín proclamó a la Virgen del Carmen patrona del Ejército de los Andes y le ofreció su bastón de mando.
Un año después, la situación era muy grave. El ejército realista del general Osorio avanzaba hacia Santiago. El 14 de marzo de 1818, en la catedral, las autoridades civiles y eclesiásticas y el pueblo se pusieron bajo la protección de la Virgen del Carmen. Presidía el acto Luis de la Cruz, que gobernaba como Director Supremo delegado, porque Bernardo O'Higgins estaba en campaña con el ejército. Allí se hizo el voto: levantar un templo a la Virgen en el lugar donde se ganara la batalla que asegurara la independencia de Chile. Se le conoce como el voto de O'Higgins porque retomaba una promesa suya y porque fue él quien, como Director Supremo, lo mandó cumplir.
El 5 de abril de 1818 el ejército patriota venció en los llanos de Maipú. Pocas semanas después, O'Higgins firmó el decreto para construir el templo prometido, y ese mismo año se puso la primera piedra.
Cumplir el voto costó mucho. La primera iglesia avanzó despacio, entre guerras y falta de dinero, y la capilla que se terminó, la de la Victoria, quedó muy dañada por los terremotos de 1906 y 1927. En 1943 se convocó un concurso para levantar un templo nuevo, cuya primera piedra se bendijo el 16 de julio de 1944, y en 1974 se inauguró el actual Templo Votivo de Maipú.
Entretanto, la devoción había crecido. El 24 de octubre de 1923, el papa Pío XI autorizó a los chilenos a honrarla como patrona de Chile. El 19 de diciembre de 1926 fue coronada en Santiago ante una multitud enorme. Y el 3 de abril de 1987, en su viaje a Chile, Juan Pablo II coronó la imagen de Maipú.
En el norte grande, en la región de Tarapacá, la fiesta del Carmen tiene otro rostro. En el pequeño pueblo de La Tirana, del 10 al 20 de julio, se reúne una multitud de peregrinos, músicos y bailarines. Los bailes religiosos llegan de Iquique, de Alto Hospicio, de Arica, de los pueblos del interior: cofradías con trajes bordados, máscaras, bombos y bronces, que bailan durante días delante del santuario como ofrenda a la Virgen.
Los horarios de Maipú y de La Tirana los anuncian cada año el santuario y la diócesis de Iquique. Consúltalos antes de ir.
Para rezarla en Maipú, en La Tirana o desde lejos:
Virgen del Carmen, Madre de Chile, a quien se acudió en la hora más difícil: aquí estamos también nosotros, con lo que hoy se nos hace cuesta arriba.
Tú que aceptaste un voto y esperaste siglo y medio a que se cumpliera, ten paciencia con nuestras promesas a medias. Recíbelas igual.
Cuida a los que bailan en el desierto, a los que rezan en la ciudad y a los que ya no pueden ir. Y llévanos a tu Hijo, que es nuestra paz. Amén.
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