Una ciudad del altiplano que, cada febrero, reza bailando.
Puno está a orillas del lago Titicaca, del lado peruano, a más de tres mil ochocientos metros de altura. Cada mes de febrero la ciudad se llena de bandas, de trajes bordados, de máscaras y de música, y todo gira alrededor de una imagen de la Virgen que sale en procesión con una vela en la mano: la Mamacha Candelaria, patrona de Puno.
El 2 de febrero la Iglesia celebra la Presentación del Señor: cuarenta días después de Navidad, María y José llevan al Niño al templo de Jerusalén, y el anciano Simeón lo toma en brazos y lo llama luz para alumbrar a las naciones. Por eso ese día se bendicen velas, las candelas, y por eso a la Virgen de esa fiesta se la llama de la Candelaria.
La devoción llegó a América con los españoles y arraigó con fuerza en los Andes. En Puno, la imagen se venera en el templo de San Juan Bautista, que en 1988 fue declarado santuario de la Virgen de la Candelaria.
La tradición de la ciudad recuerda un momento concreto: en 1781, en medio de las rebeliones que sacudieron el sur andino, Puno estuvo cercada durante meses. Los vecinos sacaron la imagen en procesión para pedir su protección, y esa noche los sitiadores se retiraron. Los puneños lo vivieron como un favor de la Virgen, y desde entonces la Candelaria ocupa el centro de la vida de la ciudad.
Conviene no confundirlas, porque comparten nombre y fecha.
Son dos imágenes distintas, con historias distintas, que celebran el mismo misterio: María que presenta a su Hijo, la luz.
El 27 de noviembre de 2014, la UNESCO inscribió la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La describe como un conjunto de actos religiosos, festivos y culturales con raíces en la tradición católica y en elementos de la cosmovisión andina, y señala que participan unos cuarenta mil danzantes y músicos de unos ciento setenta conjuntos, sobre todo de pueblos quechuas y aimaras.
Detrás de cada conjunto hay meses de ensayos, familias enteras que cosen trajes y ahorran para la fiesta, y muchos devotos que bailan como promesa a la Virgen. Muchos puneños que viven en Lima, en Arequipa o fuera del Perú vuelven en febrero para bailar.
El programa de cada año lo publican el santuario y la federación regional de folclore. Consúltalo antes de ir.
Para rezarla en la fiesta o desde lejos:
Virgen de la Candelaria, Mamacha de Puno, que llevaste a tu Hijo al templo como quien lleva una luz: mira a los que hoy te buscamos.
Te ofrecemos el cansancio del baile, las manos que cosieron, la música de la madrugada y lo que pesa por dentro. Recíbelo como recibió Simeón al Niño.
Cuida a los que vuelven a casa para la fiesta y a los que no pueden volver. Que tu vela no se apague en nuestras casas. Amén.
Enciende una vela. En Salmodiando puedes encender una vela por tus intenciones, y otras personas rezarán por ellas contigo, desde Puno o desde cualquier otra ciudad.
Reza las Vísperas. El 2 de febrero la oración de la tarde tiene sus salmos y su himno propios de la Presentación del Señor.
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.