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La Virgen de Luján

Una imagen pequeña de barro, una carreta que no se movía y un hombre que la cuidó toda su vida.

Su fiesta es el 8 de mayo: la próxima, el sábado 8 de mayo de 2027. Y la Peregrinación juvenil a pie sale de Liniers el sábado 3 de octubre de 2026 y llega a Luján el domingo 4.

Mide 38 centímetros y es de barro cocido. Lleva un manto celeste y blanco, como la bandera. Cada año, una multitud camina unos 60 kilómetros para verla. La Virgen de Luján es la patrona de la Argentina, y su historia empieza con un viaje que se quedó a medio camino.

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La carreta que no quiso seguir

En 1630, un hacendado portugués, Antonio Farías Saá, que vivía en tierras de Santiago del Estero, pidió desde Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción para la capilla que estaba levantando. Llegaron al puerto de Buenos Aires dos imágenes de la Virgen, cada una en su cajón, y se cargaron en carretas tiradas por bueyes para hacer el largo camino hacia el norte.

Cuenta la tradición que, a orillas del río Luján, una de las carretas se detuvo y los bueyes no consiguieron moverla. Probaron a descargar bultos, y la carreta solo avanzó cuando bajaron uno de los cajones. Dentro estaba una pequeña imagen de la Virgen, de barro cocido, con las manos juntas. Los troperos entendieron que quería quedarse allí, y allí se quedó.

El negro Manuel

Con la imagen se quedó también un hombre. Se llamaba Manuel, había nacido en Cabo Verde y había llegado como esclavo con la caravana que traía las imágenes. Desde entonces su vida entera fue cuidar de la Virgen.

En una capillita de barro y paja recibía a los que venían a rezar, y ungía a los enfermos con el sebo de las velas que ardían delante de ella. Cuando aquel lugar quedó abandonado, una señora, Ana de Matos, se llevó la imagen a sus tierras, donde hoy está la basílica, y pagó 250 pesos para que Manuel pudiera seguir a su lado. Así fue hasta que murió, a finales del siglo XVII. Lo enterraron detrás del altar mayor del primer santuario, y hoy está abierta su causa de beatificación.

Por eso muchos dicen que la historia de Luján no es solo la de una Virgen que eligió un sitio, sino la de un hombre que no era libre y que dedicó su vida a recibir a los demás.

La basílica y la patrona

1763Se inaugura el templo que precedió a la basílica actual.
Siglo XIXManuel Belgrano y José de San Martín pasan por el santuario. A finales de siglo se empieza a construir la gran basílica neogótica que hoy domina la ciudad.
1930El papa Pío XI la declara patrona de la Argentina, del Uruguay y del Paraguay.

Hoy Luján recibe peregrinos todo el año: familias, grupos de parroquias y de colegios, gauchos a caballo, gente que viene a pie desde Buenos Aires a dar gracias o a pedir por alguien. La fiesta litúrgica es el 8 de mayo, aunque la fecha que más gente mueve es la de octubre.

La Peregrinación juvenil

El 25 de octubre de 1975, en años muy duros para la Argentina, un grupo de jóvenes de parroquias de Buenos Aires salió caminando desde el santuario de San Cayetano, en el barrio de Liniers, hasta la basílica de Luján. Detrás de la idea estaba el padre Rafael Tello. Fueron unos 30.000.

Desde entonces se hace cada año el primer fin de semana de octubre. Son unos 60 kilómetros, casi siempre caminando toda la noche. En 2026 es la edición 52, y según los organizadores no hace falta inscribirse: basta con salir a caminar. Por el camino hay puestos de agua, de primeros auxilios y vecinos que ofrecen lo que tienen.

Horarios, recorrido y recomendaciones los publica cada año la organización de la Peregrinación juvenil a Luján. Consúltalos antes de salir.

Una oración

Para rezarla en el camino, en la basílica o desde casa:

Virgen de Luján, pequeña Madre de barro, que quisiste quedarte a mitad de camino: quédate también con nosotros, que tantas veces andamos a mitad de todo.

Te encomiendo a los que caminan hacia ti con los pies cansados y a los que ya no pueden caminar. Te encomiendo a mi familia, a mi país y a los que están lejos.

Como el negro Manuel, enséñanos a recibir a los que llegan. Y cuando no podamos más, sé tú la que no se mueve. Amén.

Si no puedes ir a Luján

Enciende una vela. En Salmodiando puedes encender una vela por tus intenciones, y otras personas rezarán por ellas contigo, mientras otros caminan hacia la basílica.

Reza el Rosario con otros. Hay salas abiertas para rezarlo a la vez, estés donde estés.

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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