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La Virgen de Caacupé

Una pequeña Inmaculada de madera a la que todo el Paraguay camina cada diciembre.

Su fiesta es el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción. En 2026 cae en martes. Ese día, y en las jornadas del novenario que lo preceden, miles de peregrinos llegan a pie, en bicicleta o en caravana a la basílica de Caacupé.

En una ciudad pequeña de la cordillera paraguaya, a algo más de cincuenta kilómetros de Asunción, hay una imagen de la Virgen que mide apenas medio metro. Viste túnica blanca y manto celeste. La llaman la Virgen de los Milagros de Caacupé, es la patrona del Paraguay, y cada 8 de diciembre la carretera que sube hasta ella se llena de gente que camina de noche para llegar al amanecer.

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Un tronco que salvó una vida

Lo que sigue es tradición, contada de generación en generación, y tiene varias versiones. Hacia 1600, un indígena guaraní bautizado, al que el relato llama José, vivía en la misión franciscana de Tobatí y trabajaba como tallista. Un día, en el monte, lo sorprendió un grupo de guerreros mbayá. Se escondió detrás de un tronco grueso y le prometió a la Virgen que, si salía con vida, tallaría su imagen en aquella misma madera.

Salió con vida y cumplió. Según el relato, del tronco salieron dos imágenes: la mayor fue para la iglesia de Tobatí, y la más pequeña se la quedó José para rezar en su casa.

La tradición cuenta después una gran inundación: el agua de Tapaicuá, en el valle de Pirayú, se desbordó y formó el lago que hoy conocemos como Ypacaraí, arrastrando cuanto encontraba. Cuando fray Luis de Bolaños, el franciscano que evangelizó la región, bendijo las aguas y estas empezaron a bajar, apareció flotando la pequeña imagen tallada por José. Desde entonces la llamaron la Virgen de los Milagros. Algunas versiones sitúan esa inundación en 1603; ninguna fuente de la época lo confirma.

Hay un detalle de este relato que llama la atención: no hay apariciones, ni visiones, ni mensajes. Solo un hombre que tuvo miedo, una promesa cumplida y una imagen que no se perdió.

Lo que sí está documentado es posterior. En 1769 se celebró la primera misa en una capilla dedicada a Nuestra Señora de los Milagros en aquel lugar, y el 4 de abril de 1770 se toma como fecha de fundación del pueblo de Caacupé. El nombre viene, según la explicación más extendida, del guaraní ka'aguy kupe, «detrás del monte».

La peregrinación

La iglesia creció con la devoción. La piedra fundamental del santuario actual se bendijo en abril de 1945, y la obra tardó décadas en completarse. San Juan Pablo II bendijo el nuevo santuario el 18 de mayo de 1988, durante su visita al Paraguay, y el templo fue dedicado a la Inmaculada Concepción el 18 de mayo de 2006. El 11 de julio de 2015, el papa Francisco celebró misa en la explanada y, al terminar, anunció que el santuario pasaba a ser basílica menor.

El novenarioNueve días de celebraciones antes de la fiesta, desde finales de noviembre.
La noche del 7 de diciembreLa gran caminata: columnas de peregrinos por la ruta PY02, desde Asunción y su área metropolitana.
El 8 de diciembreLa misa central, al amanecer, en la explanada de la basílica.

Muchos salen de Asunción y caminan los cincuenta y tantos kilómetros de la ruta, algunos durante toda la noche; otros vienen de todo el país en bicicleta o en caravana. Llegan cansados, muchas veces cargando una promesa que no le han contado a nadie. Para hacerte una idea del tamaño: en el operativo de 2025, los servicios de salud del Paraguay atendieron a más de 15.000 peregrinos, y no hubo que lamentar ninguna muerte.

Dentro de la basílica, detrás del altar, está la imagen pequeña. Cae en pleno Adviento, y tiene algo de ese tiempo: se camina de noche esperando que amanezca. Muchos rezan el Rosario por el camino, misterio a misterio, al paso.

Los horarios de las misas, los cortes de tránsito y los carriles para caminar los anuncian cada año la basílica y las autoridades de tránsito del Paraguay. Consúltalos antes de salir.

Una oración

Para rezarla cuando quieras, en el camino o desde lejos:

Virgen de Caacupé, pequeña imagen tallada por un hombre que tuvo miedo y cumplió su promesa: tú que no te perdiste cuando el agua lo arrastraba todo, mira a los que hoy caminamos hacia ti.

Te traemos lo que cargamos en silencio, las promesas que todavía no hemos podido cumplir y el cansancio de la noche. No te pedimos un camino sin piedras, sino llegar contigo al amanecer.

Acompaña a los que caminan y a los que ya no pueden, a los que están lejos del Paraguay y a los que esperan en casa. Enséñanos a esperar como tú esperaste a tu Hijo. Amén.

Si no puedes peregrinar

Enciende una vela. En Salmodiando puedes encender una vela por tus intenciones, y otras personas rezarán por ellas contigo, desde Asunción o desde cualquier otra ciudad.

Reza el Rosario online. Puedes rezarlo con otras personas a la vez, cada una desde su casa, como se reza en la ruta hacia Caacupé.

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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