Tres muchachos que buscaban sal, una tablita flotando en el mar y una Virgen que se presentó por su nombre.
Los cubanos la llaman Cachita, con la confianza con que se llama a alguien de la familia. Es la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, y su historia empieza en el mar, con tres muchachos pobres en una canoa. Pocas imágenes han acompañado tanto a un pueblo, en la isla y en el exilio, en la guerra y en la paz.
Hacia 1612, o a comienzos de 1613, tres trabajadores pobres del oriente de Cuba salieron en canoa a buscar sal a la bahía de Nipe, en la costa norte. Eran dos hermanos indígenas, Juan y Rodrigo de Hoyos, y un niño negro esclavo de unos diez años, Juan Moreno. La tradición los llama «los tres Juanes».
Una mañana de mar tranquilo vieron algo que flotaba. Al acercarse, encontraron una pequeña imagen de la Virgen con el Niño en brazos, sujeta a una tablita en la que se leía: «Yo soy la Virgen de la Caridad». Cuenta la tradición que, aunque había estado en el agua, sus ropas estaban secas.
Lo sabemos porque Juan Moreno, ya anciano, lo contó bajo juramento en 1687, setenta y cinco años después. Su declaración se conserva.
La imagen se llevó primero a Barajagua y después a El Cobre, un pueblo minero cerca de Santiago de Cuba donde trabajaban esclavos en las minas de cobre. Allí se le levantó un santuario en lo alto de un cerro. De ese pueblo le viene el nombre.
Fue la Virgen de los pobres, de los esclavos y de los campesinos. Durante las guerras de independencia, los mambises la llevaban consigo. En 1915, los veteranos de aquellas guerras escribieron al papa pidiéndole que la declarara patrona de Cuba.
En El Cobre, los peregrinos suben al santuario y dejan allí lo que tienen: flores, velas, exvotos, fotos. Entre los regalos está la medalla del Premio Nobel de Literatura que Ernest Hemingway quiso dejarle al pueblo cubano.
Entre 2010 y 2011, para los cuatrocientos años del hallazgo, una imagen peregrina recorrió la isla entera, de pueblo en pueblo, y la gente salió a la calle a recibirla. Y cada 8 de septiembre, en Miami y en tantas ciudades donde viven cubanos, se reza a la Caridad a la vez que en El Cobre. Para muchas familias separadas por el mar, es lo que sigue uniéndolas.
Los horarios de misas y la procesión de la fiesta los fija cada año el santuario. Consúltalos antes de ir.
Para rezarla en El Cobre, en casa o desde lejos:
Virgen de la Caridad, que llegaste por el mar a tres muchachos pobres en una canoa: tú conoces las aguas que separan a tu pueblo, y las cruzas.
Te encomendamos a Cuba, a los que están en la isla y a los que viven fuera, a los que esperan una llamada y a los que ya no pueden volver.
Tú que te presentaste por tu nombre, Caridad, enséñanos a llamarnos también así los unos a los otros. Y reúne un día en la misma mesa a los que el mar separó. Amén.
Enciende una vela. En Salmodiando puedes encender una vela por tus intenciones, y otras personas rezarán por ellas contigo, estés en Cuba o al otro lado del mar.
Recen juntos aunque estén lejos. Hay salas abiertas para rezar a la vez, y la familia puede entrar desde distintos países.
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.