El Señor de la Estrella de Nieve: un Cristo en una roca, al pie de las montañas nevadas del Cusco.
En la cordillera del Cusco, en el valle de Sinakara, a más de cuatro mil seiscientos metros de altura, hay un santuario de piedra rodeado de montañas y de hielo. Durante casi todo el año allí solo hay viento y silencio. Pero en los días de la Santísima Trinidad llegan decenas de miles de peregrinos, a pie, por un sendero empinado, para rezar ante el Señor de Qoyllur Rit'i. El nombre, en quechua, quiere decir estrella de nieve.
La tradición cristiana del santuario cuenta una historia de finales del siglo XVIII. Mariano Mayta era un niño indígena que cuidaba el ganado de su familia en las alturas. Allí se hizo amigo de otro niño, Manuel, que le hacía compañía y lo ayudaba. Mientras estaban juntos, dice el relato, el rebaño prosperaba.
Mariano quiso regalarle ropa nueva y fue al Cusco a buscar una tela como la que vestía su amigo. Le dijeron que esa tela solo la usaban los obispos, y las autoridades de la Iglesia quisieron saber quién era aquel niño. La tradición sitúa el encuentro en 1783. Al acercarse, cuentan, no encontraron a Manuel, sino un arbusto de tayanka del que colgaba Cristo crucificado. Mariano murió allí mismo de pena, y lo enterraron al pie de una roca.
La gente empezó a subir a encender velas junto a esa roca, y sobre ella se pintó una imagen de Cristo crucificado. Esa imagen es el Señor de Qoyllur Rit'i, y alrededor de ella se levantó el santuario. Una imagen que recuerda aquel arbusto con el crucificado se venera como el Señor de Tayankani.
En 2011 la UNESCO inscribió la peregrinación al santuario del Señor de Qoyllur Rit'i en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Según su descripción, participan unas noventa mil personas, organizadas en ocho naciones según sus pueblos de origen: Paucartambo, Quispicanchi, Canchis, Acomayo, Paruro, Tawantinsuyo, Anta y Urubamba.
La Hermandad del Señor de Qoyllur Rit'i y el Consejo de las Naciones Peregrinas organizan la fiesta. El orden lo guardan los ukukus o pablitos, con sus trajes de lana y sus máscaras, que también suben a los glaciares con las cruces. Durante mucho tiempo bajaban bloques de hielo que la gente se llevaba a sus pueblos; hoy, con el retroceso de los nevados, esa costumbre se ha dejado.
Es una peregrinación dura, a gran altura, con temperaturas bajo cero por la noche. Si piensas ir, infórmate bien en el Cusco y ve acompañado.
La fiesta del Señor de Qoyllur Rit'i convive con tradiciones andinas más antiguas: el respeto a las montañas, a las que se llama apus, y el saludo al sol que sale. La propia UNESCO la describe como un encuentro entre elementos católicos y cultos andinos anteriores a la llegada de los españoles.
Para los peregrinos, en su mayoría campesinos quechuas, todo eso forma parte de una misma manera de rezar. Suben porque el Señor está allí, y rezan con lo que tienen: con el cuerpo, con la danza, con el cansancio y con el frío.
Para rezarla en Sinakara o desde lejos:
Señor de Qoyllur Rit'i, que te hiciste amigo de un niño pastor en las alturas: mira a los que hoy subimos a buscarte.
Te traemos el frío, el cansancio del camino y lo que llevamos cargando desde el pueblo. Tú que estás en la roca, sé nuestra roca.
Cuida a los que bajan y a los que se quedan, a los niños que cuidan el ganado y a los que ya no pueden subir. Y que tu luz nos alcance como el sol de la mañana. Amén.
Enciende una vela. En Salmodiando puedes encender una vela por tus intenciones, y otras personas rezarán por ellas contigo, desde el Cusco o desde cualquier otra ciudad.
Reza las Laudes. Los peregrinos esperan el amanecer rezando; la oración de la mañana de la Iglesia está cada día en Salmodiando, entera.
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.