El escritor de la misericordia.
Sin Lucas no tendríamos la Anunciación, ni el Magníficat, ni a los pastores de Belén, ni la parábola del hijo pródigo, ni el camino de Emaús. Tampoco sabríamos casi nada de los primeros años de la Iglesia. No conoció a Jesús en persona, pero se tomó el trabajo de averiguarlo todo. Aquí tienes lo que se sabe de él, lo que escribió y una oración para su fiesta.
Lucas aparece tres veces en las cartas de san Pablo. En la carta a los Colosenses lo llama «Lucas, el médico querido». En la carta a Filemón lo cuenta entre sus colaboradores. Y en la segunda carta a Timoteo, escrita en la cárcel, Pablo dice con tristeza que todos lo han dejado y que solo Lucas está con él.
En los Hechos de los Apóstoles, en algunos tramos de los viajes de Pablo, el relato pasa de repente de «ellos» a «nosotros», como si el autor se hubiera sumado al grupo. La tradición antigua lo ha entendido así: Lucas acompañó a Pablo en varias de sus travesías.
Una tradición del siglo II dice que era natural de Antioquía de Siria, que no se casó y que murió anciano en Grecia. Por su forma de escribir, todo indica que era un hombre culto, de lengua griega y probablemente no judío de origen.
Lucas escribió una obra en dos partes: el Evangelio que lleva su nombre y los Hechos de los Apóstoles. Las dos están dedicadas a un tal Teófilo, del que no sabemos más. Al comienzo del Evangelio explica su método: muchos han contado ya estas cosas, y él, después de informarse con cuidado desde el principio, ha decidido escribirlas por orden para que Teófilo conozca la solidez de lo que le han enseñado.
Es el único evangelista que se presenta así, como un investigador. El Evangelio cuenta la vida de Jesús hasta la Ascensión; los Hechos, cómo la buena noticia se extiende desde Jerusalén hasta Roma, con Pedro y, sobre todo, con Pablo.
Muchas de las páginas más queridas del Evangelio están solo en él:
Lucas tiene una sensibilidad especial por los que quedaban al margen: los pobres, los enfermos, los pecadores, los samaritanos, las viudas. Es el que más habla de las mujeres que seguían a Jesús y lo ayudaban con sus bienes. Insiste en la oración: Jesús reza antes de cada momento importante. Y en la alegría: el cielo hace fiesta por un pecador que vuelve.
Dante, en el siglo XIV, lo llamó en latín scriba mansuetudinis Christi, «el escritor de la mansedumbre de Cristo». Es una buena definición.
En el arte cristiano, cada evangelista tiene un símbolo tomado de los cuatro seres vivientes que describen Ezequiel y el Apocalipsis. A Lucas le corresponde el toro, animal de los sacrificios, porque su Evangelio empieza en el templo, con el sacerdote Zacarías ofreciendo el incienso.
Desde muy antiguo se contó que Lucas había pintado a la Virgen, y varios iconos famosos se le atribuyen. Es una tradición piadosa, sin base histórica, pero ha hecho de él el patrono de los pintores y de los artistas. Como Pablo lo llama médico, es también el patrono de los médicos. Según la tradición, parte de sus reliquias se veneran en Padua, en la basílica de Santa Justina.
Esta oración está escrita para esta página:
Señor, gracias por Lucas, que buscó con cuidado y escribió para que yo pudiera conocerte. Por él sé que corres al encuentro del hijo que vuelve y que te paras junto al herido del camino.
Te pido por los médicos, las enfermeras y todos los que cuidan de los enfermos, y por quienes buscan la belleza en el arte.
Que, como los de Emaús, te reconozca al partir el pan, y que mi alma, como la de María, proclame tu grandeza. Amén.
Algunas maneras de celebrar hoy su fiesta:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.