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Oración por un enfermo

Para cuando alguien que quieres está enfermo, y para quien lo cuida.

Puedes rezar por un enfermo en cualquier momento. Si está grave, también puedes pedir para él la unción de los enfermos.

Cuando alguien querido enferma, lo primero que suele aparecer es la impotencia: no puedes curarlo, a veces ni siquiera sabes qué decir. Rezar por él no es un truco para cambiar el diagnóstico, sino una manera de no dejarlo solo: ponerlo en manos de Dios y quedarte a su lado con más paz.

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Por qué rezar por un enfermo

Los Evangelios están llenos de enfermos que se acercan a Jesús, o a los que otros llevan en camilla, y de familias que le piden por un hijo o un amigo. Rezar por alguien es hacer eso mismo: llevarlo ante Dios cuando él no puede, o cuando le faltan las fuerzas.

No se trata de prometer una curación. Nadie sabe cómo va a responder Dios, y la oración no sustituye a los médicos ni a los tratamientos, que también son un don suyo. Se reza pidiendo la salud, sí, y también fuerza para el enfermo, acierto para quienes lo atienden y paz para los que lo cuidan.

Dos textos para rezar

La carta de Santiago (5,14-15)Recomienda que, si alguien está enfermo, llame a los presbíteros de la Iglesia para que recen por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. En ese pasaje se apoya el sacramento de la unción.
El salmo 121Es el salmo de quien levanta los ojos a los montes y se pregunta de dónde le vendrá el auxilio. Muchos lo rezan junto a la cama de un enfermo. Lee aquí el salmo 121.

La unción de los enfermos

Durante mucho tiempo se llamó extremaunción y se dejaba para el último momento, por eso a muchas familias les da miedo pedirla. Hoy se entiende de otra manera: es el sacramento de quien está gravemente enfermo o muy debilitado por la edad, y no solo de quien va a morir. Se puede recibir antes de una operación importante, y repetir si la enfermedad se agrava.

La administra un sacerdote, que reza por el enfermo, le impone las manos y lo unge con el óleo en la frente y en las manos. Si es posible, conviene pedirla cuando el enfermo está consciente, para que pueda vivirla. Basta con llamar a la parroquia o al capellán del hospital. Quien no puede ir a misa también puede recibir la comunión en casa.

Acompañar

EstarMuchas veces lo que más ayuda no son las palabras, sino la presencia: sentarse al lado, dar la mano, quedarse.
EscucharDeja que el enfermo hable de lo que quiera, también de su miedo, sin corregirlo ni darle ánimos a la fuerza.
Cuidar al que cuidaQuien acompaña a un enfermo durante mucho tiempo se agota. Rezar por él y echarle una mano también es rezar por el enfermo.

Una oración por un enfermo

Esta oración está escrita para esta página. Donde dice «él», puedes decir su nombre:

Señor Jesús, que te acercabas a los enfermos y los tocabas sin miedo: te traigo a alguien a quien quiero. Tú conoces su nombre, su cuerpo cansado y lo que siente por dentro.

Si es posible, devuélvele la salud. Y mientras tanto, dale fuerza para cada día, alivio en el dolor y paz en la noche. Guía las manos de los médicos y de las enfermeras que lo atienden.

Sostén también a los que lo cuidamos, cuando nos falten las fuerzas o no sepamos qué decir. Que ninguno de nosotros se sienta solo, porque tú estás aquí. Amén.

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