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Qué es una novena y cómo se reza

Nueve días seguidos de oración, para preparar una fiesta o para confiar una intención.

Una novena es una oración que se repite durante nueve días seguidos. Puede servir para preparar una fiesta, para pedir por algo o por alguien, o para acompañar un duelo. Es una de las formas de rezar más extendidas entre los católicos de todo el mundo, y también una de las más sencillas: no exige libros ni saber mucho, solo volver cada día, a la misma cita, durante nueve días.

Rezar la hora de hoy

De dónde viene

El modelo está en el comienzo de los Hechos de los Apóstoles. Jesús resucitado se aparece a los suyos durante cuarenta días (Hch 1, 3) y, antes de subir al cielo, les encarga que no se alejen de Jerusalén y esperen allí al Espíritu Santo. Ellos vuelven a la ciudad y perseveran unidos en la oración, con María, la madre de Jesús (Hch 1, 14). El Espíritu llega el día de Pentecostés (Hch 2, 1), que es el día cincuenta después de la Pascua.

Entre el día cuarenta y el cincuenta quedan nueve días de espera en oración. El libro de los Hechos no usa la palabra «novena» ni cuenta los días: es la tradición la que ha visto en esa espera la primera de todas. Así lo recoge el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, publicado por la Santa Sede en 2002, al hablar de la novena de Pentecostés (n. 155).

El número nueve tenía además un antecedente en el mundo romano, que guardaba nueve días de luto por sus muertos. Los cristianos conservaron la costumbre de rezar nueve días por un difunto, lo que en muchos países se llama todavía el novenario. En la Edad Media aparecen las novenas que preparan una fiesta, empezando por la de Navidad, y a partir del siglo XVII se multiplican las dedicadas a santos y a intenciones particulares.

Tres clases de novena

De preparaciónLos nueve días anteriores a una fiesta: Navidad, Pentecostés, la Inmaculada, el patrón de un pueblo.
De peticiónPor una intención concreta: un enfermo, un trabajo, una decisión difícil, alguien que se ha alejado.
Por los difuntosLos nueve días que siguen a una muerte, en casa o en la parroquia, acompañando a la familia.

Cómo se reza

No hay una forma única. Cada novena tiene sus textos, y también puedes hacerla con oraciones que ya sabes. Lo común a todas es esto:

Una intención. Decide por qué o por quién rezas. Decirlo con tus palabras al empezar ayuda a no rezar de memoria.

Nueve días seguidos. Mejor a la misma hora y en el mismo sitio. La constancia es la mitad de la novena.

Un esquema breve. El más habitual: la señal de la cruz, una oración inicial que se repite cada día, una lectura o reflexión distinta para cada jornada, un momento para la petición, el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria, y una oración final.

Solo o con otros. Muchas novenas se rezan en familia, en la parroquia o entre amigos que viven lejos y se ponen de acuerdo en la hora.

Si un día se te pasa, sigue al siguiente. No se ha roto nada: lo que cuenta es la perseverancia, no la contabilidad.

Las novenas más conocidas

La de Pentecostés. La más antigua por su origen: de la Ascensión a la víspera de Pentecostés, pidiendo el Espíritu Santo.

La de Navidad. Del 16 al 24 de diciembre. En buena parte de Latinoamérica es una fiesta de familia y de barrio, con cantos propios. El Directorio la menciona en su número 103.

La de la Inmaculada. Los nueve días que preparan el 8 de diciembre.

La de la Divina Misericordia. Empieza el Viernes Santo y termina la víspera del segundo domingo de Pascua. Procede del Diario de santa Faustina Kowalska.

La Novena de la Gracia. A san Francisco Javier, nacida en el siglo XVII.

Las de los santos. A san José, san Judas Tadeo, santa Rita y tantos otros, en los nueve días anteriores a su fiesta o cuando surge la necesidad.

Lo que una novena no es

No es una fórmula que funcione por sí sola. Nueve días de oración no obligan a Dios ni garantizan un resultado, y ninguna novena auténtica lo promete. Rezar es pedir a alguien, no accionar un mecanismo.

Tampoco es una cadena. A veces circulan hojas o mensajes que piden copiar la oración un número de veces, dejarla en una iglesia o reenviarla, y anuncian que se cumplirá el deseo, o que ocurrirá algo malo si no se hace. Eso es un añadido ajeno a la novena. Puedes rezarla tranquilamente y dejar de lado esa parte.

Lo que sí es: una manera de insistir. El Evangelio habla bien de quien pide sin cansarse (Lc 11, 5-13; Lc 18, 1-8) y recuerda a la vez que no hace falta mucha palabrería (Mt 6, 7-8). Una novena sostiene la petición el tiempo suficiente para que quien reza también cambie: muchas veces, al noveno día, se pide de otra manera que al primero.

Una oración para empezar cualquier novena

Señor, durante nueve días quiero volver a ti con esto que llevo dentro.

Tú sabes lo que pido y por quién lo pido. Escúchame, y enséñame también a escucharte.

Dame constancia para volver mañana, y paz para recibir lo que tú quieras darme. Amén.

Rezar una novena con Salmodiando

Una novena necesita una cita diaria, y en Salmodiando hay varias maneras de tenerla. Puedes encender una vela por tu intención, rezar cada día el Rosario o una hora de la Liturgia de las Horas con esa intención presente, o quedar con otras personas para rezar a la vez, cada una desde su dispositivo.

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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