Esposa, madre, viuda y monja: una vida entera atravesada por el perdón.
Rita vivió en Umbría, en el centro de Italia, entre los siglos XIV y XV. Conoció un matrimonio difícil, la violencia entre familias, la pérdida de sus hijos y, al final, la vida del claustro. Por eso la sienten cercana personas muy distintas, y por eso se la llama la santa de los imposibles.
Nació en Roccaporena, una aldea cercana a Casia (Cascia, en italiano), hacia 1381, y se llamaba Margherita Lotti. Las fechas varían según las fuentes, y algunas sitúan su nacimiento diez años antes. Siendo muy joven, sus padres la casaron con Paolo Mancini, y tuvieron dos hijos.
La comarca vivía entonces enfrentamientos entre familias, y su marido murió asesinado en una de esas disputas. La tradición cuenta que Rita perdonó a los asesinos y trabajó para que las familias hicieran las paces, y que sus dos hijos, que querían vengar al padre, murieron jóvenes poco después, sin haber llegado a hacerlo.
Viuda y sola, pidió entrar en el monasterio agustino de Santa María Magdalena, en Casia. Al principio no la admitieron; lo consiguió cuando las familias enfrentadas se reconciliaron. Allí vivió unos cuarenta años de oración y penitencia, muy unida a la Pasión de Cristo. Murió en el monasterio un 22 de mayo, en 1457 según la fecha más citada (otras fuentes dicen 1447). Su cuerpo se conserva en una urna de cristal en la basílica de Santa Rita, en Casia. Fue beatificada en 1626 y León XIII la canonizó el 24 de mayo de 1900.
Dos relatos de la tradición sobre su vida explican casi todas sus imágenes:
Son relatos de la devoción, no hechos documentados. Lo que sí está documentado es la veneración que despertó desde el momento de su muerte y que no ha dejado de crecer.
Se la llama la santa de los imposibles porque en su vida se juntaron cosas que parecían no tener arreglo: un matrimonio duro, una venganza que parecía inevitable, un convento que no la quería. Se acude a ella en los problemas de familia, en los matrimonios que sufren, en la viudez, en la maternidad difícil, cuando hay malos tratos en casa y en las situaciones que parecen cerradas del todo.
Hay muchas oraciones tradicionales a santa Rita, con redacciones distintas en cada país; no reproducimos ninguna porque no podemos asegurar su origen ni sus derechos. Suelen pedirle que interceda ante Dios en un caso que parece sin salida, recordando lo que ella misma sufrió y cómo supo perdonar.
Esta oración está escrita para esta página:
Santa Rita, tú supiste lo que es una casa con miedo, un marido asesinado y unos hijos que se van. Nada de lo que yo traigo te resulta extraño.
Hoy pongo delante de Dios lo que me parece imposible. No te pido que lo arregles a mi manera, sino que me acompañes mientras no veo la salida, y que no se me endurezca el corazón.
Que sepa perdonar cuando pueda y esperar cuando ya no pueda más, y que alguna vez, en pleno invierno, me sorprenda una rosa. Amén.
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