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Santa Cecilia

Mártir de Roma y patrona de la música.

Memoria obligatoria el 22 de noviembre. Patrona de la música, de los músicos, de los coros y de los cantores.

Cada 22 de noviembre muchas bandas, orquestas y coros parroquiales celebran su día con un concierto o una misa cantada. Su nombre se pronuncia en la plegaria eucarística más antigua de la misa, junto al de otras mártires de los primeros siglos. De su vida sabemos poco con seguridad, y mucho de lo que se cuenta es leyenda piadosa; aun así, Roma la ha venerado desde muy antiguo, y su patronazgo de la música nació de una frase mal entendida.

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Quién fue

Lo que se sabe con bastante seguridad es breve: Cecilia fue una cristiana de Roma que murió mártir, probablemente en el siglo III. La fecha exacta se discute; por el lugar de su sepulcro, los estudiosos la sitúan entre finales del siglo II y mediados del III. Su tumba estaba en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia, en una cripta pegada a la de los papas.

En el barrio del Trastevere había una iglesia con su nombre, el título de Santa Cecilia, que ya aparece en un concilio romano del año 499. A comienzos del siglo IX el papa Pascual I la reconstruyó y llevó allí sus restos. Su nombre figura en el Canon Romano, la primera plegaria eucarística.

El relato detallado de su vida procede de una Pasión escrita hacia mediados del siglo V, mucho después de los hechos. Cuenta que era una joven noble, casada con Valeriano, que había consagrado su virginidad a Dios; que convirtió a su esposo y a su cuñado Tiburcio, y que, tras la muerte de ambos, fue condenada a morir asfixiada en su casa y luego a ser decapitada, y que sobrevivió tres días a los golpes. Es un relato edificante, no una crónica. Valeriano y Tiburcio fueron mártires reales, enterrados en otra catacumba de la Vía Apia, la de Pretextato, pero su relación con Cecilia es incierta.

En 1599, durante unas obras en su basílica, el cardenal Paolo Emilio Sfondrati abrió el altar mayor y encontró los sarcófagos que había colocado allí Pascual I. Se dijo que el cuerpo de la santa apareció en una postura que el escultor Stefano Maderno reprodujo en una estatua de mármol, tendida de lado, que todavía se contempla bajo el altar de Santa Cecilia en el Trastevere.

Por qué es patrona de la música

La razón es curiosa. Una antífona de su fiesta, tomada de la Pasión, empieza en latín Cantantibus organis: mientras sonaban los instrumentos en su boda, Cecilia cantaba en su corazón solo para Dios. Los artistas medievales lo entendieron como si ella misma tocara el órgano, y empezaron a pintarla con un pequeño órgano, un laúd o un arpa. Así se convirtió en patrona de los músicos, aunque el texto hablaba de un canto interior.

Esa lectura equivocada dice algo verdadero: la mejor música nace de un corazón que escucha. En 1585 una bula del papa Sixto V dio forma en Roma a la congregación de músicos de la que nace la actual Academia Nacional de Santa Cecilia, una de las instituciones musicales más antiguas del mundo. Su día se convirtió en ocasión de conciertos: en Inglaterra, Henry Purcell le dedicó una oda en 1692 y Georg Friedrich Händel otra en 1739.

Conciertos y misas cantadasMuchos coros y bandas dedican su concierto de noviembre a la santa o cantan la misa de su día.
Músicos de iglesiaOrganistas, salmistas y cantores la tienen como compañera de su servicio en la liturgia.
El canto interiorPara quien no canta, su imagen recuerda que también se puede orar en silencio, «en el corazón».

Su memoria en la liturgia

En el calendario de la Iglesia su día es memoria obligatoria, con vestiduras rojas, el color de los mártires. Tiene una oración propia, que se dice en la misa y en el oficio, y el resto de los textos se toma del común de mártires o de vírgenes. El calendario de la Conferencia Episcopal Española recomienda ese día la Plegaria eucarística I, la que la nombra, y las músicas militares del Arzobispado Castrense la celebran como solemnidad.

Cuando el 22 de noviembre cae en domingo, la memoria no se celebra. Así ocurre en 2026, en que ese domingo es la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

Una oración para los que cantan

Una oración propia para coros y músicos, que puedes rezar antes de un ensayo o de una misa en la que vayas a cantar:

Señor, que diste a santa Cecilia un corazón que cantaba para ti en medio del ruido: afina también el mío, para que sepa escucharte cuando todo a mi alrededor suena más fuerte.

Te pido por los músicos, los cantores, los organistas y los que enseñan música. Que su trabajo sea hermoso y honrado, y que tantas personas encuentren en la música consuelo, alegría y un camino hacia ti.

Por intercesión de santa Cecilia, que te fue fiel hasta el final, haz que mi vida entera sea un canto de alabanza, aunque a veces solo pueda cantarlo por dentro. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Cantar y rezar en Salmodiando

Los salmos se escribieron para ser cantados, y en la Liturgia de las Horas se siguen rezando así. Si tu coro o tu grupo quiere celebrar su día rezando, puede hacerlo desde aquí:

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