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San Francisco de Asís

El hijo de un comerciante que eligió la pobreza y cantó a todas las criaturas.

Memoria el 4 de octubre. Patrono de Italia y, desde 1979, patrono de quienes cuidan la creación.

Pocos santos han sido tan queridos, dentro y fuera de la Iglesia, como Francisco de Asís. Tenía todo para una vida cómoda y la dejó para vivir el Evangelio al pie de la letra, pobre entre los pobres. Ocho siglos después, su manera de mirar el mundo, como un regalo en el que todo es hermano, sigue diciendo algo. Aquí tienes su vida, unos versos de su Cántico y una oración para hoy.

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Quién fue

Nació en Asís, en Umbría, hacia 1181 o 1182. Su padre, Pietro di Bernardone, era un rico comerciante de telas, y el joven Francisco soñaba con fama de caballero. Hacia 1202 cayó prisionero en una guerra entre Asís y Perugia y pasó cerca de un año en la cárcel. Volvió enfermo y distinto.

Sus biógrafos cuentan que, rezando ante el crucifijo de la ermita de San Damián, oyó: «Francisco, ve y repara mi casa». Primero lo entendió al pie de la letra y se puso a reparar iglesias en ruinas. El choque con su padre terminó ante el obispo de Asís: Francisco renunció a la herencia y le devolvió hasta la ropa que llevaba puesta.

Pronto se le unieron compañeros. En 1210 el papa Inocencio III aprobó de palabra su forma de vida, y en 1212 Clara de Asís empezó junto a él lo que serían las clarisas. En 1219 viajó a Egipto, en plena cruzada, y se entrevistó con el sultán al-Kamil. La Regla definitiva la aprobó Honorio III el 29 de noviembre de 1223. Ese mismo año, según su primer biógrafo, Tomás de Celano, celebró la Navidad en Greccio junto a un pesebre, con un buey y un asno, origen de la costumbre del belén. En septiembre de 1224, en el monte de La Verna, recibió los estigmas, según el testimonio de sus compañeros.

Murió al anochecer del 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula, junto a Asís; por eso su memoria es el 4 de octubre. Nunca quiso ser sacerdote: fue diácono. Gregorio IX lo canonizó el 16 de julio de 1228.

La pobreza y el Cántico de las criaturas

Su pobreza no era desprecio del mundo, sino libertad: no poseer nada para no depender de nada y poder llamar hermano a todo. Por eso el mismo hombre que dormía en el suelo compuso uno de los cantos de alabanza más luminosos de la historia.

El Cántico de las criaturas, o del hermano sol, lo escribió en la primavera de 1225, enfermo y casi ciego, en San Damián, cuidado por Clara y sus hermanas. Está en dialecto umbro y es uno de los primeros textos de la literatura italiana con autor conocido. Estos versos son traducción nuestra del original:

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
que es el día y por el cual nos alumbras.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas:
en el cielo las has formado claras, preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
que nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con flores de colores y hierba.

El 29 de noviembre de 1979 Juan Pablo II lo proclamó patrono de quienes promueven la ecología (bula Inter sanctos), precisamente por este Cántico. En 2015 el papa Francisco tomó sus primeras palabras, «Laudato si'», como título de su encíclica sobre el cuidado de la casa común. Desde 1939 es también patrono de Italia, junto a santa Catalina de Siena.

Costumbres y una aclaración

En torno al 4 de octubre, en muchos países, hay parroquias que bendicen a los animales, una costumbre popular inspirada en las historias que se cuentan de él con el lobo de Gubbio o con los pájaros, recogidas en las Florecillas, un libro del siglo XIV que mezcla recuerdos y leyenda. Y cada Navidad, al montar el belén, se repite sin saberlo su gesto de Greccio.

La oración más famosa que lleva su nombre, «Señor, hazme un instrumento de tu paz», no es suya: su rastro más antiguo es de 1912, en un pequeño boletín francés, La Clochette, y se le atribuyó años después. Es una buena oración, pero su verdadero texto es el Cántico.

Esta es una oración escrita para esta página:

Altísimo y buen Señor, Francisco te alababa por el sol, por el agua y por la tierra que nos sostiene. Abre hoy mis ojos para ver lo que me rodea como él lo veía: como un regalo, no como algo que me pertenece.

Te doy gracias por las personas que me has puesto cerca y te pido por las que viven sin nada, por los que han tenido que dejar su tierra y por los lugares heridos del mundo.

Dame un corazón libre, que no necesite mucho para estar en paz, y que sepa llamar hermano a quien tengo delante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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