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Monasterios y comunidades

Su liturgia, para que cualquiera pueda rezar con ustedes.

Si son un monasterio, una parroquia, una orden o un grupo que reza con su propia liturgia (su calendario, su salterio, sus himnos y sus cantos), pueden compartirla en Salmodiando. Así, quien no puede acercarse a su iglesia puede rezar con ustedes desde su casa, a la misma hora y con las mismas palabras.

Escríbanme y lo vemos juntos

Gratis, sin publicidad y con mi ayuda en cada paso.

Qué les ofrece Salmodiando

  1. Su liturgia completa. Sus horas, su salterio, su calendario y sus oficios propios. Quien la elige reza con los textos de ustedes, no con los generales.
  2. Su voz y sus cantos. Pueden grabar la voz en cada salmo, o enlazar los cantos que ya tengan en iVoox, en Internet Archive o en YouTube. El audio se queda donde lo tengan.
  3. Un botón para su web. Quien lo toca entra en Salmodiando y reza con la liturgia de ustedes, sin instalar nada y sin registrarse.
  4. Rezar juntos a distancia. Un grupo privado para su comunidad y sus amigos: se reza a dos coros, línea a línea, cada uno desde su celular. Suena una campana a las horas de la casa. Las intenciones del grupo viajan cifradas.
  5. Su horario en el celular. Las horas de la comunidad pueden llegar al calendario del teléfono de cada uno, con su aviso.

Cómo se hace

No hace falta saber nada técnico. En la app, en Ofrecer su liturgia, está el camino entero:

  1. Preparan sus horas, su salterio y su calendario dentro de la app.
  2. Si tienen cantos grabados, los enlazan en cada pieza.
  3. Llenan un formulario corto: cómo se llama su liturgia, quién la publica y una línea sobre ella.
  4. La reviso y, en cuanto está lista, el botón para su web empieza a funcionar solo.

Los textos son de ustedes. Se guardan solo para que otros recen con ellos, y pueden pedir que se retiren cuando quieran.

Lleven a su oficio las velas de quienes piden oración

En Salmodiando, cualquier persona puede encender una vela por lo que lleva dentro: un hijo enfermo, un trabajo que no llega, un duelo, una alegría que agradecer. Sin nombres, desde cualquier país y en doce idiomas. Otras personas rezan por esas velas, y quien la encendió ve que no está solo.

Les propongo algo sencillo: que su comunidad acoja cada día algunas de esas velas en su oración.

  1. Cada día, unas pocas intenciones. En su panel de Salmodiando verán las velas del día que todavía esperan oración: el texto tal como lo escribió cada persona, sin ningún dato suyo.
  2. Las rezan donde les parezca. En las preces de Laudes o de Vísperas, en la oración de la comunidad o en silencio ante el Señor. Como lo hagan siempre.
  3. Pulsan «Las hemos rezado». Nada más: no hay que escribir ni contestar a nadie.
  4. Quien encendió la vela lo sabe. En su vela verá: «Una comunidad monástica ha rezado tu vela en Vísperas». Si quieren, con su nombre: «Las hermanas de…», «Los monjes de…». Si no, solo esa frase.

Para una persona que pidió oración a medianoche, sin saber a quién, saber que una comunidad que reza por oficio la ha llevado al coro es un consuelo difícil de explicar. Y a ustedes no les pide más de lo que ya hacen cada día: rezar por los que sufren.

Todo es anónimo en los dos sentidos: ustedes no sabrán quién encendió la vela, y esa persona no sabrá nada de ustedes más allá de lo que quieran decir. Cuántas velas acoger, en qué hora y si aparece su nombre, lo deciden ustedes. Y pueden dejarlo cuando quieran.

Lo estoy preparando ahora, con las primeras comunidades que quieran. Si les interesa, escríbanme y lo ajustamos a su forma de rezar antes de ponerlo en marcha.

Quiero que nuestra comunidad acoja las velas

Cuenten conmigo

Sé que no siempre hay tiempo ni manos para estas cosas. Por eso no tienen que hacerlo solos: si me escriben, los ayudo en persona. Podemos pasar juntos sus textos, preparar el calendario, enlazar los cantos o resolver cualquier duda, al ritmo de la comunidad y sin ningún coste.

Me basta con que me cuenten quiénes son y cómo rezan. Lo demás lo vamos viendo.

fandosrj@gmail.com

Por qué merece la pena

Hay personas que rezarían con ustedes cada día si pudieran: antiguos alumnos, familias que los conocen, gente que pasó unos días en su hospedería y se quedó con las ganas de volver. Con su liturgia en el celular, pueden hacerlo desde donde estén.

Y a quien no los conoce, le abren una puerta: su manera de rezar, sus salmos y sus cantos, a un toque.

Mientras tanto

Cualquiera puede rezar ya en Salmodiando la Liturgia de las Horas de cada día, las Vigilias a las 5 de la mañana con el salterio cisterciense, y rezar juntos online en salas abiertas.

Actualizado el 27 de septiembre de 2026