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Historias de la Biblia para leer con los niños

Pablo y Silas cantan en la cárcel

Hechos, capítulo 16

1Junto al río

Pablo y Silas iban de ciudad en ciudad contando la buena noticia de Jesús. Un día llegaron en barco hasta Filipos, una ciudad de Macedonia.

El sábado salieron a la orilla del río, porque pensaban que allí había un sitio para rezar. Allí conocieron a Lidia, una mujer que vendía telas de color púrpura. Lidia escuchó a Pablo y se bautizó con su familia. Después les pidió que se quedaran en su casa.

2A la cárcel

Otro día, Pablo, en nombre de Jesús, liberó a una joven esclava de un espíritu que la dominaba. Sus dueños ganaban dinero con ella y, como ya no podían, se enfadaron muchísimo.

Llevaron a Pablo y a Silas ante los jefes de la ciudad, y los metieron en la cárcel. El carcelero los encerró en la celda del fondo y les sujetó los pies con un cepo, un madero con agujeros.

Pero Pablo y Silas no estaban solos: Dios estaba con ellos.

3Cantos a medianoche

Era de noche, y todo estaba oscuro en la cárcel. Pero de pronto se oyó cantar:

«Hacia la medianoche, Pablo y Silas oraban y entonaban alabanzas a Dios, mientras los demás presos los escuchaban».

Hechos 16, 25

4¡Un terremoto!

De repente hubo un terremoto enorme, que sacudió la cárcel hasta los cimientos.

¡Las puertas se abrieron todas a la vez, y las cadenas de todos se soltaron!

5«Aquí estamos todos»

El carcelero se despertó sobresaltado. Vio las puertas abiertas y se asustó muchísimo, porque creyó que los presos se habían escapado.

Pero Pablo le gritó desde dentro: «Aquí estamos todos».

Nadie se había escapado.

6Una luz en la noche

El carcelero pidió una luz, entró corriendo y, temblando, se puso de rodillas ante Pablo y Silas.

Los sacó fuera y les preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?». Ellos le respondieron: «Cree en el Señor Jesús», «y te salvarás, tú y los de tu casa».

Y les explicaron la palabra de Dios a él y a toda su familia.

7Fiesta en casa del carcelero

Aquella misma noche, el carcelero atendió a Pablo y a Silas y los cuidó. Después se bautizó con toda su familia.

Los llevó a su casa, les sirvió comida y, «junto con los suyos, se llenó de gozo por haber creído en Dios».

8Libres

Al amanecer, los jefes de la ciudad mandaron dejarlos marchar.

Pablo y Silas salieron de la cárcel y fueron a casa de Lidia. Allí se encontraron con los hermanos, les dieron ánimos y siguieron su camino.

Una canción en la noche

Pablo y Silas cantaron a Dios en medio de la noche, y aquella noche terminó con una familia llena de alegría.

Dios también está contigo, de día y de noche.