Historias de la Biblia para leer con los niños
La zarza que ardía sin quemarse
Éxodo, capítulos 3 y 4
1Pastor en Madián
Moisés se hizo mayor. Vivía lejos de Egipto, en el país de Madián, con su esposa, Séfora, y cuidaba las ovejas de su suegro, Jetró.
Un día llevó el rebaño al otro lado del desierto y llegó al Horeb, la montaña de Dios.
2Una zarza que ardía
Allí vio algo asombroso: una zarza, que es un arbusto con pinchos, estaba envuelta en llamas, y sin embargo no se quemaba. Entre las llamas se le mostró el ángel del Señor.
Moisés se dijo: «Me desvío un momento para observar esta maravilla: por qué la zarza no se abrasa».
3«¡Moisés, Moisés!»
Cuando Moisés se acercó, Dios lo llamó desde el centro de la zarza: «¡Moisés, Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy».
Dios le dijo: «No te aproximes. Descálzate, porque el suelo que pisas es sagrado». Y añadió: «Soy el Dios que adoró tu padre; el de Abrahán, el de Isaac y el de Jacob».
Moisés se tapó la cara, porque no se atrevía a mirar a Dios.
4Dios ha visto a su pueblo
Dios le habló del pueblo de Israel, que sufría mucho en Egipto:
«Bien he visto la humillación de mi pueblo en Egipto».
Éxodo 3, 7
Le prometió que los sacaría de allí y los llevaría a una tierra buena y grande, «donde fluyen la leche y la miel». Y le pidió a Moisés que fuera a ver al faraón, el rey de Egipto, para sacar de allí a los israelitas.
5¿Quién soy yo?
Moisés le dijo a Dios: «¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de allí a los israelitas?».
Y Dios le respondió:
«Estaré a tu lado».
Éxodo 3, 12
Moisés le preguntó también cuál era su nombre, y Dios le contestó: «Yo soy el que soy».
6Una vara en la mano
Moisés pensaba que la gente no lo iba a creer. Entonces el Señor le preguntó: «¿Qué llevas ahí en la mano?». «Una vara», contestó Moisés.
El Señor le dijo que la tirara al suelo, y la vara se convirtió en una culebra. Moisés se apartó corriendo. Pero el Señor le dijo que la cogiera del rabo, y al cogerla… ¡volvió a ser una vara!
Era una señal, para que la gente creyera que el Señor se le había aparecido.
7Aarón te ayudará
Moisés le dijo al Señor: «Por favor, Señor: yo no tengo facilidad de palabra». Le costaba hablar y se le trababa la lengua. El Señor le respondió:
«Anda, pues, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de decir».
Éxodo 4, 12
Y le dijo que su hermano Aarón, que hablaba con soltura, le ayudaría: «Mira, hasta sale a recibirte, y su corazón se llenará de alegría cuando te vea».
8El abrazo de los dos hermanos
Moisés se despidió de su suegro, Jetró, que le dijo: «Marcha tranquilo». Puso a su esposa y a sus hijos sobre un burro y se puso en camino hacia Egipto, con la vara de Dios en la mano.
El Señor le dijo a Aarón que saliera al desierto a recibir a su hermano. Aarón encontró a Moisés en la montaña de Dios, lo abrazó y lo besó.
Después los dos reunieron a los ancianos de Israel. Aarón les contó todo lo que el Señor había dicho, y la gente creyó. Cuando supieron que el Señor se había fijado en ellos, se arrodillaron y se inclinaron hasta el suelo.
Dios va con Moisés
A Moisés le preocupaba no saber hablar y que nadie le creyera. Pero Dios le prometió: «Estaré a tu lado». Y además le dio la ayuda de su hermano Aarón.
Dios también está a tu lado, en lo fácil y en lo difícil.